¿Lo has sentido alguna vez? Esa sensación de tener que dejarlo ir todo, de borrar cada recuerdo para que éste no me dañe con el paso del tiempo. Esa estúpida sensación de tener que esquivar la mirada cada vez que te vea, o el echo de intentar imaginar qué no hay nada más en mí que sea tuyo... Veo como poco a poco todo se rompe en mil trozos y yo no puedo pararlo. ¿Para qué? Fuiste tú quien puso punto y final. Yo solo acepté las reglas del que era nuestro juego favorito: amarnos en pecado. Pero todo da igual ya, observaré en silencio y esperaré.
Y aunque duela, me queme, me destruya por dentro haciendome recordar; conseguiré entregarte lo que es tuyo sin intención de recobrar lo que es mío... ¿Es entonces éste el momento? ...
Qué difícil...
¿FIN?
.
Fin.
No hay comentarios:
Publicar un comentario